Hace ya unas cuantas semanas, tia
Concha y tio
Mario nos llevaron a ver una bonita obra de teatro:
La flauta mágica, del gigante
Mozart.

La obra estaba adaptada para niños, y enseñaban muchas cosas relacionadas con la
música y con la
ópera. Todo nos lo contaba el mismo
Mozart, con su peluca blanca y con el traje rojizo.

Pidieron voluntarios para subir al escenario y
Juan subió enseguida, y
Mozart le dió la bienvenida.

Y, después,
Juan bailaba mientras
Papageno, vestido de amarillo, y
Papagena, vestida de rosa, cantaban.

Al final todo acabó bien, y hasta salió a escena la
Reina de la Noche, vestida de blanco, para cantar y aplaudirnos.

Nos ha gustado mucho. Tenemos que volver otra vez a la
ópera.
- - -